La realización de la Práctica Profesional Docente, conlleva una serie de elementos que son fundamentales para la prosecución y la puesta en práctica de los métodos y herramientas estratégicas para alcanzar un objetivo: La enseñanza de una lengua extranjera. Dentro del abanico de teorías y metodologías que se estudian en el diseño curricular de la Mención Lenguas Modernas, el practicante adquiere la capacidad y el criterio de contrastar lo aprendido de forma teórica con lo que realmente ocurre en el contexto escolar. El devenir cotidiano de una institución es el que marca la pauta del trabajo que se realiza.
Una de las claves fundamentales de la realización de la Práctica Profesional Docente, es mantener una visión abierta y un nivel de integración y responsabilidad acorde a las exigencias de la Institución. No se trata de presentarse ante un grupo de estudiantes y ejecutar un contenido. Se trata de comprender las necesidades de cada grupo y trabajar en función de ellos, entender su comportamiento, procurar la mejor vía para determinar que estrategias pueden ser usadas o no, bajo qué criterios metodológicos y de evaluación se puede trabajar y entender las relaciones de la comunidad escolar.
La relación Docente Asesor-Practicante es vital para el desarrollo de las mismas, siendo primordial el cumplimiento de los pasos de observación, asistencia y toma de curso, ya que en cada uno de estos períodos se cumple un proceso que permite al practicante organizar los procesos mentales, de planificación y de acción para su futuro desempeño. Se trata de un esquema organizativo que conlleva a concluir con éxito una experiencia que enriquece y fortalece los conocimientos curriculares adquiridos.
Es importante considerar que el practicante debe asumir un papel integrador y no como un recurso aislado dentro de la institución, esto facilitará aún más la confianza para asumir cualquier rol que le sea asignado. No existe mejor aula que el aula donde se trabaja en tiempo real y con actores reales, por esto, la práctica profesional permite la interacción y la experiencia necesaria para poner en práctica todos los conocimientos teóricos de la formación académica. La educación no se improvisa, se planifica y se lleva a cabo mediante un intercambio continuo entre los estudiantes y los docentes. Se enseña, aprendiendo.
Cada una de sus etapas tiene su relevancia y función. Es por ello, que recomendamos llevar un registro adecuado de cada sesión, cada observación y planificar las actividades con antelación. Un docente no es quien se para de frente a un grupo de estudiantes a improvisar, un docente debe planificar y conocer a cabalidad cuáles son los verdaderos objetivos y estrategias que conducirán a que los estudiantes alcancen las competencias comunicativas de la lengua meta.
Los contenidos pueden adaptarse a los programas curriculares y a las políticas educativas establecidas, sin que esto menoscabe la calidad de la enseñanza, pues no se trata de enseñar contenidos, sino de lograr que los estudiantes tengan interés no sólo por los contenidos vistos en clase, sino además, que puedan utilizar ratos de ocio para aprender a través de toda la gama de herramientas que ofrece el internet. En el caso de los adolescentes y niños existen gran variedad de páginas que pueden utilizar para mejorar su conocimientos y dominio de una lengua meta.
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